Desde la década de los 90s se vienen gestando en Colombia múltiples iniciativas que estudian y observan las músicas tradicionales como “objetos vivos”. En este sentido, el papel de las músicas en las comunidades se plantea como elemento constitutivo del individuo y de su reconocimiento en una comunidad, donde la práctica misma fortalece la identidad y la cohesión social . Programas como el de formación de formadores, en músicas tradicionales Al plan lo componen varias líneas en las que se destaca la de formación en músicas tradicionales, im pulsados por el Ministerio de cultura recogen los elementos básicos de apropiación y aprehensión de las prácticas tradicionales y los direcciona al fortalecimientos de las escuelas de música municipal, desde componentes como: el pedagógico, la gestión, la circulación y la infraestructura, de los cuales la investigación y la formación son componentes transversales .

Es desarrollo de estas estrategias de intervención ha supuesto una modificación evidente en las forma de hacer las músicas, en sus dinámicas de circulación y la manera como se aprenden y reconstruyen . Esto se debe a que las músicas son dinámicas se transforman de acuerdo con las necesidades del entorno, esto genera una manera diferente de concebir las músicas tradicionales y su sentido en las comunidades.

Tiempo atrás las iniciativas relacionadas con las músicas tradicionales se desarrollaron en una búsqueda de la preservación y la búsqueda de lo vernáculo puro, partiendo de la premisa de que todo lo anterior a la generación encargada de desarrollar las iniciativas, era puro y la versión original de las músicas. Sin embargo lo que se hace evidente es la pluralidad como rasgo característico, lo que deja poco espacio para el dogmatismo académico y poco menos para el fundamentalismo folclórico .

Esta idea de que “todo tiempo pasado fue mejor” subyace sobre el concepto de las “músicas de museo” planteándolas como estática e intransformable . Esta percepción generalmente propuesta desde fuera de las comunidades, incentivada por los concursos musicales que establecen y popularizan modelos o formatos, se convierte en el referente nacional al determinar lo que es y no es tradicional y lo que se legitima como autentico e identitario, y finalmente los que son ganadores y perdedores.

Sin embargo al interior de los municipios anclados en el pacifico, las músicas tradicionales se transforman sin dejar de ser un elemento de identidad para la comunidad. De hecho las nuevas generaciones de músicos adoptan ritmos foráneos como el reggaetón y el rap como antaño lo hicieron los músicos de marimba de la década de los 40s con los porros de Lucho Bermúdez y en los 50s con Beny More y el son cubano .

Esta idealización de “lo tradicional”, invisibiliza las transformaciones de las músicas tradicionales y las pone en riesgo de convertirse en expresiones en desuso, con un gran riesgo en la perdida de décadas y décadas de transformaciones, que no son otra cosa que la manera como los músicos y las comunidades se adaptan a su entorno sonoro y lo transforman. La magnitud alcanza dimensión nacional, de tal forma que las músicas que no se ajustan al formato tienden a desaparecer o no ser importantes.

Vale la pena anotar la gran influencia y transformación que surgen las músicas foráneas y la visibilización con que cuentan de tal forma que los circuitos de intérpretes, autores y público se mantienen dinámica resultando mucho más atractivo que las idealizadas músicas tradicionales estáticas.

Por otro lado la popularización de los sistemas de grabación digital ha permitido que un número cada vez creciente de intérpretes realicen sus propias producciones en múltiples géneros incluidos los formatos tradicionales. Sin embargo la manera como se producen este tipo de grabaciones en la que lo más importantes es la música, tiende a dejar de lado información importante que posibilita otro tipo de análisis sobre la manera como se mueven o transforman los circuitos musicales. Es como tener solo los sonidos sin la referencia histórica o geográfica.

Las escuela de música tradicional han venido desarrollando su cometido de revitalizar estas músicas utilizando como principal estrategita la formación, sin embargo se hace evidente la carencia herramientas metodológicas que posibilite la visibilización de las practicas musicales y las ubique en el contexto georeferenciado, en momento particular de la línea del tiempo de forma que propicie el encuentro entre intérpretes y el reconocimiento social de los mismos.

Las tendencias en democratización de la información desde plataformas virtuales y redes vienen fortaleciéndose a través de iniciativas del centro de documentación con espacios como el de cartográficas de prácticas musicales en Colombia. Además los encuentros y conformaciones de redes de investigadores y redes de formadores realizados en el año 2011 llegaron conclusiones similares en relación con la dificultad para realizar actividades conjuntas en el área de investigación-formación, donde no solo participen los investigadores y músicos de las capitales sino en el que se articulen activamente los músicos tradicionales permitiendo una visibilización del lugar que mejor conocen su, región .

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